- Boeing prueba nuevo software para impulsar la capacidad de combate colaborativo entre aeronaves tripuladas y no tripuladas.
- El software está destinado a integrarse en las capacidades de comunicación del dron de reabastecimiento MQ-25A Stingray.
- El software MUM-T puede mejorar la capacidad de respuesta del avión cisterna, apoyando operaciones de ataque coordinadas.
- Una integración exitosa hará que el reabastecimiento aéreo sea más flexible, ampliando el alcance operativo naval.
Boeing demostró un software diseñado para permitir que aviones tripulados y no tripulados se coordinen en redes de comunicaciones militares, avanzando en los planes para integrar esa capacidad en el dron de reabastecimiento aéreo MQ-25A Stingray de la Marina de EE. UU. Este software, denominado «Manned Unmanned Teaming» (MUM-T, equipo tripulado-no tripulado), se probó durante el ejercicio militar Emerald Flag en la base aérea de Eglin, en Florida. Boeing instaló el software en aeronaves Beechcraft 1900D y E90 King Air, permitiendo a los pilotos de prueba demostrar la capacidad de comunicación de mando y control aéreo entre las dos aeronaves mediante Link 16.
Esta prueba no involucró al propio MQ-25A, sino que demostró las capacidades de comunicación que Boeing planea integrar en el dron cisterna tras más pruebas y evaluaciones.
Funciones y aplicaciones del software MUM-T
Según Boeing, el software utiliza mensajes de mando y control de arquitectura abierta que se comunican a través de Link 16, una red táctica de datos ampliamente utilizada por las fuerzas armadas de EE. UU. y sus aliados para intercambiar información entre plataformas compatibles. El sistema está diseñado para apoyar el trabajo en equipo tripulado-no tripulado entre diversos tipos de aeronaves, no solo un único modelo. Boeing desarrolló este software en colaboración con la Marina de EE. UU., con la participación de sus equipos de Phantom Works, MQ-25, F/A-18 y F-22.
La compañía planea estrenar esta capacidad en el MQ-25A Stingray y el F/A-18 Super Hornet, una vez completadas las pruebas y evaluaciones.
El objetivo es que la tripulación de una aeronave tripulada pueda dirigir o coordinar el dron cisterna, ayudándolo a responder a las cambiantes necesidades de reabastecimiento durante la misión. Kayla Stice, directora senior del proyecto de diseño del MQ-25 en Boeing, declaró: «Integrar este software en el MQ-25A permitirá que las plataformas tripuladas controlen la aeronave, convirtiendo al avión cisterna en un multiplicador de fuerza, simplificando las operaciones de reabastecimiento y ampliando el alcance de la misión». Esta demostración marca un avance hacia esa capacidad, pero Boeing advierte que aún se necesitan más vuelos de prueba antes de integrar el software en aeronaves operativas.
El MQ-25A Stingray se encuentra en desarrollo para proporcionar reabastecimiento aéreo basado en portaaviones al ala aérea embarcada de la Marina. Al asumir la mayor parte de la labor de reabastecimiento que actualmente realizan los F/A-18E/F Super Hornet, el dron busca liberar a más cazas para que se concentren en su misión principal de ataque, al tiempo que amplía el alcance operativo del portaaviones. La Marina describe al Stingray como un paso crucial para integrar aeronaves no tripuladas en las operaciones de portaaviones. Su función incluye suministrar combustible y ayudar a establecer la infraestructura y los procedimientos necesarios para que los aviones no tripulados puedan operar junto a los cazas tripulados en el mar.
Desarrollo y desafíos del MQ-25A Stingray
El software MUM-T puede añadir otra capa a esta integración, permitiendo a los pilotos de aeronaves compatibles coordinarse con el avión cisterna a través de las redes de datos militares existentes. Boeing afirma que esta capacidad busca mejorar la capacidad de respuesta del cisterna, reducir la fricción logística y apoyar operaciones de ataque coordinadas. Mark Dunn, responsable del equipo de producto de integración de aviónica del MQ-25 en Boeing, señaló que incorporar este software en el Stingray permitirá la coordinación autónoma con plataformas tripuladas y aumentará el ritmo operativo del grupo de ataque del portaaviones.
Esta demostración de software se produce mientras el programa MQ-25A avanza hacia la fase de producción. En septiembre, la Marina de EE. UU. adjudicó a Boeing un contrato por valor de 562 millones de dólares para el primer lote de producción inicial a baja cadencia, que cubre tres aeronaves y la preadquisición de piezas para otras tres. Según la Marina, se espera que las primeras entregas comiencen en 2029. En abril de 2026, el Stingray completó su primer vuelo como MQ-25A operativo, demostrando la capacidad de rodaje, despegue, vuelo y aterrizaje autónomos bajo la supervisión de los equipos de prueba de la Marina y Boeing.
El software MUM-T recién desarrollado sigue siendo una capacidad independiente que debe validarse mediante más vuelos de prueba antes de integrarse en el software operativo del MQ-25A. De tener éxito, esta integración ayudará a la Marina a pasar de operar los drones cisterna como activos de vigilancia remota a una coordinación más estrecha entre cazas tripulados y aviones de apoyo autónomos. Esto hará que el reabastecimiento aéreo sea más flexible en las operaciones de portaaviones, aunque el alcance del control y las misiones soportadas dependerán de las capacidades que finalmente se prueben y desplieguen.
Impacto del software MUM-T en los drones cisterna
El desarrollo del software MUM-T marca un avance significativo de la Marina de EE. UU. en tecnología de drones. Esta tecnología no solo puede mejorar la eficacia operativa de los drones cisterna, sino también fortalecer la coordinación entre aeronaves tripuladas, aumentando así la flexibilidad operativa general. A medida que el desarrollo del MQ-25A Stingray entra en la fase de producción, esta integración permitirá a la Marina utilizar de manera más eficaz los recursos de drones para responder a las complejas demandas de la guerra moderna. Los resultados de futuras pruebas determinarán la aplicación práctica de esta tecnología y su impacto en las capacidades operativas de la Marina.

