La Fuerza Aérea de EE. UU. planea desplegar 500 cazas colaborativos antes de 2032; FQ-42 y FQ-44 revelan sus nombres por primera vez

·por Henderson·Engineering
La Fuerza Aérea de EE. UU. planea desplegar 500 cazas colaborativos antes de 2032; FQ-42 y FQ-44 revelan sus nombres por primera vez
Puntos clave
  • La Fuerza Aérea de EE. UU. planea desplegar al menos 500 aviones de combate colaborativos (CCA) antes de 2032.
  • El FQ-42 Vengeance y el FQ-44 Fury son los nombres oficiales de los dos primeros CCA.
  • Los CCA no dependen del telecontrol, sino que son sistemas semis autónomos cuyas misiones son controladas por humanos.
  • La magnitud del nuevo objetivo plantea retos importantes para la producción y las operaciones.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos planea desplegar al menos 500 aviones de combate colaborativos (CCA) antes de 2032, ampliando de forma significativa su apuesta por aeronaves semis autónomas capaces de operar junto a pilotos humanos. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, anunció este objetivo el 14 de septiembre y reveló al mismo tiempo los nombres oficiales de los dos primeros CCA de la flota: el FQ-42 Vengeance de General Atomics y el FQ-44 Fury de Anduril. Estas aeronaves están diseñadas para combatir junto a cazas tripulados como el F-35 y el futuro F-47, aportando sensores, armamento y otras capacidades adicionales sin necesidad de incorporar un piloto adicional en cada avión.

Un crecimiento significativo en los planes de la Fuerza Aérea

El nuevo objetivo representa un crecimiento significativo en los planes de la Fuerza Aérea. Ya en junio, la Fuerza Aérea había indicado su intención de adquirir más de 150 CCA con capacidad de combate antes de que terminara la década y había otorgado contratos de producción a General Atomics y Anduril. Ahora, la Fuerza Aérea aspira a operar al menos 500 antes de 2032. También describió un objetivo global de aproximadamente 1.000 CCA con capacidad de combate, un programa que girará en torno a la competencia continua y a incrementos graduales. El FQ-42 y el FQ-44 son las aeronaves de primera generación de este enfoque incremental; su misión no es reemplazar a los cazas tradicionales, sino reforzar las capacidades de las aeronaves tripuladas al distribuir funciones de sensores, armamento y otras dentro de formaciones más amplias.

El concepto de los CCA no se basa en el control remoto de cada aeronave durante la misión, sino en sistemas semis autónomos capaces de gestionar la navegación y otras tareas dentro de los parámetros fijados por un operador humano. Según informó Army Recognition, la Fuerza Aérea ya ha llevado las pruebas de estas aeronaves más allá de los vuelos básicos. En julio, un YFQ-44A disparó un misil aire-aire AIM-120 contra un objetivo digital durante una prueba con munición real. La Fuerza Aérea subraya que el uso del armamento sigue siendo controlado por humanos y que los CCA no decidirán por sí solos cuándo abrir fuego. Estas aeronaves también se han probado en condiciones operativas más realistas.

Durante el ejercicio Agile Combat Employment celebrado en la base aérea de Creech, en Nevada, la Fuerza Aérea generó múltiples salidas de CCA, integrando las aeronaves no tripuladas con plataformas tripuladas y evaluando las operaciones desde ubicaciones dispersas.

Los retos de producción que enfrenta el programa

La Fuerza Aérea también ha separado el software de autonomía de misión de los CCA respecto a la propia aeronave. Su Government-owned Autonomy Government Reference Architecture, una arquitectura de referencia gubernamental de autonomía propiedad del Estado, busca permitir que el software de distintos proveedores se integre en plataformas compatibles. Seis empresas —Anduril, General Atomics, Lockheed Martin, Northrop Grumman, RTX Collins Aerospace y Shield AI— compiten por desarrollar el software de autonomía de misión para el programa. Este enfoque busca mantener viva la competencia y permitir a la Fuerza Aérea incorporar mejoras en la autonomía sin tener que rediseñar las aeronaves.

Sin embargo, la magnitud del nuevo objetivo plantea retos importantes para la producción y las operaciones. La Fuerza Aérea tendrá que fabricar cientos de aeronaves y, al mismo tiempo, desarrollar la infraestructura de mantenimiento, armamento, comunicaciones y mando y control necesaria para operarlas.

Para General Atomics y Anduril, la transición ya está en marcha. El FQ-42 Vengeance y el FQ-44 Fury han pasado de la fase de prototipo a la de producción, mientras la Fuerza Aérea continúa probando cómo colaborarán los humanos con las aeronaves autónomas. Si la Fuerza Aérea logra alcanzar las 500 aeronaves antes de 2032, los CCA dejarán de ser un complemento experimental del poder aéreo estadounidense para convertirse en una capa sustantiva adicional de la fuerza de cazas del país, concebida para añadir más aeronaves, sensores y armamento en espacios aéreos disputados sin aumentar en la misma proporción el número de pilotos.

La importancia estratégica de los aviones de combate colaborativos

El programa de aviones de combate colaborativos (CCA) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos marca un giro decisivo para la futura fuerza de cazas. La incorporación de estas aeronaves semis autónomas no solo refuerza la capacidad de combate, sino que también aumenta la flexibilidad y la eficiencia del poder aéreo sin necesidad de incrementar el número de pilotos. No obstante, a medida que crece la ambición del programa, la Fuerza Aérea deberá superar múltiples retos en producción, mantenimiento e infraestructura para garantizar el éxito de esta iniciativa y mantener así su ventaja competitiva en la guerra moderna.

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