- La peste negra asoló Europa a mediados del siglo XIV, causando un grave impacto social.
- La pandemia de gripe de 1918 infectó a un tercio de la población mundial, con una cifra masiva de muertes.
- La pandemia de VIH/SIDA afecta al mundo desde 1981, especialmente a la región africana.
- Las muertes en exceso de la pandemia de COVID-19 muestran la importancia de los métodos de cálculo.
Antes de que los científicos pudieran identificar bacterias o secuenciar genéticamente virus, las enfermedades infecciosas viajaban con soldados, comerciantes y barcos. Aunque algunos brotes arrasaron ciudades en cuestión de meses, otros cruzaron continentes y causaron muertes durante generaciones. Las pandemias más mortales de la historia revelan la estrecha relación entre la enfermedad y la actividad humana, y muestran por qué comparar cifras de muertes es tan difícil: los registros antiguos son incompletos, las estimaciones varían y algunos brotes continúan en curso. A continuación se presentan siete eventos sin un ranking estricto, porque sus duraciones y estimaciones de mortalidad difieren significativamente.
El impacto de la peste negra
1. Peste negraLa peste negra asoló Europa a mediados del siglo XIV, causando un impacto devastador en las comunidades y alterando el comercio, la agricultura y la vida cotidiana. Las estimaciones ampliamente citadas sitúan las muertes en las regiones afectadas entre 75 y 200 millones, aunque la cifra real sigue siendo incierta. La enfermedad fue causada por la bacteria Yersinia pestis, agente de la peste. Investigadores modernos rastrearon su historia mediante ADN preservado en restos humanos. Un estudio de 2022 recuperó genomas de peste de enterramientos de 1338 y 1339 en lo que hoy es Kirguistán; esos hallazgos vinculan esas infecciones con el linaje bacteriano detrás de la peste negra, aportando evidencia de su origen en Asia Central.
2. Pandemia de gripe de 1918 La pandemia de gripe de 1918 infectó a un tercio estimado de la población mundial y causó al menos 50 millones de muertes, de las cuales unas 675.000 en Estados Unidos. Aunque se la suele llamar gripe española, su origen geográfico sigue sin resolverse. Una característica especialmente llamativa fue su alta mortalidad entre adultos sanos de 20 a 40 años. El virus se propagó durante la Primera Guerra Mundial, cuando los movimientos de tropas y las condiciones de hacinamiento facilitaron la transmisión entre comunidades. Los médicos carecían de vacunas contra la gripe y de antibióticos para tratar infecciones bacterianas secundarias.
Décadas después, científicos recuperaron material genético de tejidos preservados y reconstruyeron el virus en condiciones de laboratorio estrictamente controladas para investigar qué lo hacía tan peligroso.
Estimaciones de mortalidad del COVID-19
3. Pandemia de VIH/SIDA La pandemia de VIH/SIDA, reconocida por primera vez en 1981, se desarrolló a lo largo de décadas en lugar de ser un único brote de corta duración. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para 2024 las muertes acumuladas por causas relacionadas con el VIH asciendan a unos 44,1 millones desde el inicio de la pandemia. Esa cifra refleja la carga global persistente, con la región africana de la OMS como la más afectada. El VIH ataca el sistema inmunitario, dejando a las personas sin tratar vulnerables a infecciones graves y ciertos cánceres. El tratamiento antirretroviral transformó ese panorama al suprimir el virus y preservar la función inmunitaria.
4. Pandemia de COVID-19 El COVID-19 surgió a finales de 2019 y se extendió rápidamente por el mundo en cuestión de meses. Su cifra de muertes muestra la importancia de los métodos de cálculo. La OMS estima que las muertes en exceso asociadas a la pandemia entre 2020 y 2021 fueron de unos 14,9 millones, una cifra que supera con creces las muertes por COVID-19 notificadas oficialmente en ese período. La mortalidad en exceso compara las muertes reales con las esperadas en ausencia de crisis, capturando tanto las muertes directas como las pérdidas indirectas, incluidas las debidas a la interrupción de la atención sanitaria.
Por tanto, esa estimación no es ni el recuento de muertes por COVID-19 confirmadas en laboratorio ni el total completo de muertes de la pandemia, sino una medida más amplia del impacto durante esos dos años.
5. Peste de JustinianoLa peste de Justiniano llegó a Constantinopla en 541, durante el reinado del emperador bizantino Justiniano I. Los relatos históricos describen un brote severo que desbordó a la ciudad. Los resúmenes populares suelen citar decenas de millones de muertes, pero los investigadores siguen debatiendo el rango de mortalidad y el alcance del impacto en el mundo mediterráneo en general. La evidencia científica ha identificado a Yersinia pestis como el patógeno involucrado. Sin embargo, confirmar la presencia de la bacteria no equivale a establecer una cifra precisa de muertes. Los investigadores examinan evidencia histórica y ambiental para cuestionar las afirmaciones amplias sobre colapso demográfico.
6. Tercera pandemia de pesteLa tercera pandemia de peste comenzó en 1855 en el suroeste de China y se extendió globalmente, alcanzando puertos y comunidades interiores en todos los continentes habitados. Un proyecto de investigación de la Universidad de St Andrews estima su cifra de muertes en unos 12 millones hasta 1959. El transporte marítimo internacional ayudó a conectar brotes dispersos en vastas regiones. Este brote también trajo un avance científico crucial. Alexandre Yersin aisló la bacteria de la peste en 1894 durante un brote en Hong Kong. Comprender el patógeno y su transmisión a través de pulgas infectadas transformó una calamidad misteriosa en una enfermedad que se podía estudiar y controlar.
7. Brotes de viruela en las AméricasLa viruela devastó a las comunidades indígenas de las Américas tras la llegada de los europeos. En 1520, un brote llegó a lo que hoy es México, seguido de múltiples oleadas epidémicas. Las comunidades sin exposición previa al virus sufrieron pérdidas catastróficas, mientras que otras infecciones introducidas, como el sarampión y la gripe, agravaron la devastación. Las cifras de muertes requieren especial cautela. Las estimaciones a gran escala del declive poblacional indígena abarcan múltiples enfermedades y el impacto más amplio de la colonización, no solo la viruela. Presentar esas pérdidas como un único brote de viruela genera comparaciones engañosas.
Se trató de una serie de brotes en distintas regiones y a lo largo de décadas, cuyas consecuencias combinadas remodelaron sociedades enteras en las Américas.
Estas pandemias difieren en patógenos, vías de transmisión y duración. Sus historias también reflejan la evolución de las herramientas para estudiar la enfermedad, desde la observación escrita hasta las pruebas de laboratorio y el ADN antiguo. Las estimaciones de mortalidad ayudan a transmitir su magnitud, pero comprender cómo se generan esas cifras es igualmente importante. Una cifra que parece precisa puede ocultar registros incompletos, supuestos discutidos o múltiples causas de muerte distintas.
El profundo impacto social de las pandemias
La propagación de pandemias mortales a lo largo de la historia está estrechamente ligada a la actividad humana, mostrando cómo las estructuras sociales y los estilos de vida influyen en la expansión de la enfermedad. Estos brotes no solo causaron muertes masivas, sino que también remodelaron sociedades, economías y culturas. Desde la peste negra hasta el COVID-19, el alcance y la duración de cada pandemia varían, reflejando la evolución del conocimiento y la capacidad de respuesta humana frente a la enfermedad. Con el avance tecnológico, la comprensión y el control de los patógenos mejoran continuamente, lo que resulta crucial para la formulación de futuras estrategias de salud pública.

