- La flota de portaaviones china representa una amenaza para Estados Unidos, especialmente en el Pacífico Occidental.
- EE. UU. y sus aliados pueden concentrar sus fuerzas contra los portaaviones chinos para generar una amenaza sostenida.
- Las naves de superficie no tripuladas pueden añadir presión sobre los puertos y la Marina chinos.
- El informe recomienda que EE. UU. ajuste la estructura de su flota para hacer frente a la expansión china.
China ha construido en los últimos años una fuerza destinada a amenazar a los portaaviones estadounidenses, sobre todo en el Pacífico Occidental. Según un nuevo análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Estados Unidos y sus aliados pueden adoptar una estrategia similar para dirigir sus capacidades contra la creciente flota de portaaviones de China. El análisis, titulado "Flipping the Script", fue publicado en agosto por el CSIS. El informe recomienda centrar los portaaviones chinos en el punto de mira de una red dispersa de submarinos, misiles, aeronaves, sistemas no tripulados y activos de inteligencia de EE. UU. y sus aliados.
China ya ha desarrollado una combinación de submarinos, misiles balísticos y de crucero, aeronaves, sensores y otros sistemas destinada a amenazar a los grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en sus proximidades. El CSIS sostiene que, si EE. UU. y sus aliados del Pacífico concentran sus capacidades en los portaaviones chinos, estos se enfrentarán a numerosos desafíos similares. El informe señala cinco áreas principales para lograrlo.
Amenazas en el ámbito submarino
La primera es el ámbito submarino. Los submarinos nucleares estadounidenses pueden combinarse con los submarinos convencionales de Australia, Japón y Corea del Sur para conformar, según el CSIS, una amenaza sostenida contra los grupos de portaaviones chinos. Los misiles antibuque basados en tierra aportan otra capa de defensa. Situados en distintos puntos, desde Japón hasta Filipinas, estos sistemas pueden amenazar a los buques chinos que se aproximan a pasos marítimos clave, mientras que los sistemas aliados de inteligencia, vigilancia y reconocimiento aportan información de objetivo. Además, esta estrategia emplearía misiles antibuque lanzados desde el aire, apoyados por vigilancia satelital, así como operaciones electrónicas y cibernéticas destinadas a perturbar las redes de mando y comunicaciones chinas.
El papel de los sistemas no tripulados
Las naves de superficie no tripuladas pueden añadir otra capa de presión en torno a los puertos y las instalaciones navales chinas. La integración de estos sistemas busca que operar portaaviones de gran tamaño cerca de Taiwán, en el Mar de China Meridional o más allá de la primera cadena de islas china resulte cada vez más difícil y costoso.
Ajustes en la flota estadounidense
La propuesta de dispersión de la Armada de EE. UU. también exige cambios estructurales. El CSIS sostiene que EE. UU. necesita más sistemas submarinos no tripulados, bases adicionales de drones navales en países aliados y un mayor inventario de armamento, como torpedos. El informe recomienda además construir una flota con 300 buques tripulados y 300 no tripulados, frente a los aproximadamente 350 buques tripulados y 150 sistemas de superficie y submarinos no tripulados previstos en la planificación actual. Asimismo, insta a que el Ejército de EE. UU. y los Marines aporten unidades de misiles antibuque basados en tierra y promuevan la producción conjunta de munición de precisión entre los aliados.
La idea de fondo va más allá de los portaaviones. Al dispersir el armamento entre submarinos, aeronaves, fuerzas terrestres, sistemas no tripulados y bases aliadas, EE. UU. puede crear múltiples amenazas simultáneas que China se verá obligada a considerar a la vez.
La propuesta se enmarca en un contexto en el que la fuerza de portaaviones china no deja de expandirse. En la actualidad, China cuenta con tres portaaviones y, según una evaluación del Pentágono de 2025 citada por Defense News, la Armada del Ejército Popular de Liberación podría construir seis portaaviones adicionales hasta 2035. El argumento del CSIS es que la creciente flota de portaaviones china no debe verse únicamente como una amenaza para la fuerza naval de EE. UU. Esos propios portaaviones pueden convertirse también en objetivos de alto valor, sobre todo porque son caros y difíciles de reemplazar. Por ello, el informe replantea la cuestión: Washington y sus aliados pueden tratar de generar un entorno de amenaza similar en torno a la flota china, en lugar de centrarse exclusivamente en proteger los portaaviones estadounidenses de los sistemas chinos de denial de acceso.
Cómo respondería EE. UU. a la expansión de portaaviones chinos
La expansión de la flota de portaaviones china plantea un desafío formidable para EE. UU. y sus aliados, especialmente en el Pacífico Occidental. El informe del CSIS subraya que EE. UU. y sus aliados pueden responder a esta amenaza de múltiples formas, incluidas las operaciones submarinas, el uso de sistemas no tripulados y el ajuste de la estructura de la flota. No se trata solo de contrarrestar a los portaaviones chinos, sino de crear un entorno de amenazas múltiples que obligue a China a considerar la defensa en varios frentes. El éxito de esta estrategia dependerá de la cooperación y la asignación de recursos entre EE. UU. y sus aliados, lo que resulta clave para mantener la estabilidad regional.

