Descubren dos grandes reservas de agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán en China, lo que podría mejorar la gestión de los recursos hídricos

·por Henderson·Engineering
Descubren dos grandes reservas de agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán en China, lo que podría mejorar la gestión de los recursos hídricos
Aspectos clave
  • Se han descubierto dos grandes reservas de agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán, lo que podría mejorar la gestión de los recursos hídricos.
  • Los nuevos hallazgos desafían la hipótesis de que el agua subterránea en el desierto es principalmente estancada o salina.
  • El agua salina tiene un potencial significativo en zonas con escasez hídrica, pero requiere un tratamiento y una gestión adecuados.
  • Las reservas recién descubiertas podrían ser útiles para proyectos regionales, pero se necesita más investigación.

Geólogos han descubierto dos grandes reservas de agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán, en el noroeste de China, lo que podría ofrecer nuevas opciones para la gestión hídrica en una de las zonas más secas del país. El hallazgo fue realizado por las autoridades geológicas de Xinjiang en el marco de un programa de búsqueda de agua. Una de las reservas se encuentra cerca de la localidad de Andi'er, en el condado de Meifeng, y la otra en el lado sur de la cordillera Mazartag, dentro del propio desierto, según informaron medios de comunicación estatales chinos.

Las nuevas reservas desafían hipótesis tradicionales

Los descubrimientos son significativos porque el desierto de Taklamakán ha sido considerado durante mucho tiempo un entorno extremadamente difícil para encontrar agua subterránea aprovechable. Según informó el South China Morning Post, las nuevas reservas desafían la hipótesis de que el agua subterránea bajo el desierto es principalmente estancada o salina. Además, los hallazgos se producen en un momento en que China continúa llevando a cabo grandes esfuerzos de control de la desertificación. En noviembre de 2024, el país completó un cinturón verde de aproximadamente 3046 kilómetros (unos 1893 millas), como parte de su programa de larga data Tres-Norte. Este cinturón verde utiliza árboles y otra vegetación para limitar el avance de la arena hacia comunidades y zonas agrícolas cercanas.

El agua sigue siendo uno de los mayores límites para estas iniciativas. Mantener vegetación en entornos extremadamente áridos requiere fuentes de agua abundantes y bien gestionadas, y la agricultura en los márgenes del desierto añade más demanda. Por ello, el nuevo proyecto no se limita a buscar agua subterránea: los investigadores también han establecido una estación de pruebas para investigar si el agua salina puede utilizarse de forma segura para el riego en los márgenes del desierto y en proyectos de control de la desertificación.

El agua salina tiene un contenido de sal superior al del agua dulce, pero inferior al del agua de mar. Su potencial en regiones con escasez hídrica es significativo, pero su uso agrícola no es sencillo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura considera el agua salina y otras fuentes no convencionales como recursos agrícolas potenciales, pero subraya que su uso requiere un tratamiento, seguimiento y gestión adecuados. Un exceso de sal puede acumularse en el suelo y dañar los cultivos, lo que implica que la calidad del agua debe ajustarse al cultivo, al suelo y al sistema de riego. Esto hace que la nueva estación de pruebas tenga un enorme potencial: los investigadores podrán determinar la composición de las reservas recién descubiertas y evaluar si pueden emplearse de forma segura en aplicaciones específicas, en lugar de asumir que cualquier nuevo hallazgo sirve para beber o para la agricultura tradicional.

Posible impacto del agua subterránea

Los últimos hallazgos también aportan una visión más amplia y compleja del agua subterránea bajo el desierto de Taklamakán y la cuenca del Tarim que lo rodea. En 2015, investigadores de la Academia China de las Ciencias presentaron evidencias de una enorme masa de agua salina bajo la cuenca del Tarim. Sus estimaciones sugieren que el volumen de esta masa podría ser aproximadamente 10 veces el volumen total de los Grandes Lagos de Norteamérica. No se considera una reserva de agua dulce de fácil aprovechamiento, y los investigadores estudian su papel en el ciclo del carbono de la región. Un desierto puede albergar enormes cantidades de agua subterránea sin que ello signifique que exista un suministro de agua dulce fácilmente potable o apto para el cultivo.

Estos nuevos hallazgos parecen referirse a reservas subterráneas concretas que podrían resultar útiles para proyectos regionales, pero los informes disponibles no precisan su volumen total, su tasa de recarga ni su sostenibilidad a largo plazo. Esto resulta especialmente relevante dado que los patrones de precipitación en la región del Taklamakán están experimentando cambios significativos. Un estudio publicado en 2024 en Nature Communications halló que las precipitaciones estivales en el Taklamakán y el Gobi han aumentado de forma notable en las últimas décadas, incluyendo más episodios de lluvia extrema. Los investigadores atribuyen esta tendencia húmeda a la circulación atmosférica y a la variabilidad climática interna, y no solo al calentamiento global.

El desierto también ha experimentado eventos de lluvia excepcionales. Un estudio publicado en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres examinó una tormenta de julio de 2021 que descargó más de 61.1 milímetros de lluvia en un día, desencadenando flujos de lodo y deslizamientos de tierra en la zona. Sin embargo, esto no significa que el Taklamakán se esté convirtiendo en un entorno naturalmente húmedo. Su clima sigue siendo extremadamente árido, y el aumento de las lluvias también puede traer consigo inundaciones y riesgos para las infraestructuras. Así pues, si las reservas subterráneas recién descubiertas pueden explotarse de forma eficiente y sostenible, resultarían especialmente valiosas.

El reto actual es determinar la cantidad real de agua subterránea disponible y cuánta puede aprovecharse sin dañar el frágil ecosistema desértico ni acelerar el agotamiento de los recursos.

Posibles implicaciones de los nuevos hallazgos para la gestión hídrica

El descubrimiento de reservas de agua subterránea en el desierto de Taklamakán podría ofrecer nuevas soluciones a los problemas de gestión hídrica a los que se enfrenta China. A medida que avanzan los trabajos de control de la desertificación, el uso sostenible del agua resulta especialmente importante. La nueva estación de pruebas permitirá evaluar el potencial del agua salina y garantizar su uso seguro en la agricultura y el riego. Estos hallazgos no solo desafían la visión tradicional sobre los recursos hídricos en los desiertos, sino que también abren nuevas líneas de investigación para la futura gestión del agua, que será clave en el contexto del cambio climático.

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