A medida que las capacidades de la IA generativa siguen avanzando, la preocupación por un "desastre de armas biológicas provocado por la IA" se ha intensificado notablemente en las últimas semanas. Anteriormente, varios responsables de empresas de IA pidieron reforzar la regulación de la fabricación sintética de ADN, e investigadores de la Universidad de Stanford y del Arc Institute demostraron que la IA puede diseñar nuevos genomas virales, avances que han ampliado aún más el debate sobre la posibilidad de que la IA fabrique patógenos letales.
No obstante, varios científicos consideran que la amenaza real de la IA en el ámbito de las armas biológicas sigue siendo, por ahora, bastante limitada. Los investigadores señalan que la IA se parece más a una herramienta que acelera la búsqueda y organización de información, y que no ha alterado de forma sustantiva los obstáculos clave del desarrollo de armas biológicas. Las verdaderas dificultades siguen estando en el trabajo de laboratorio: obtener fragmentos genéticos, ensamblar desde cero un genoma completo, verificar si puede infectar a personas y transmitirse entre la población, además de acceder a las materias primas, los equipos y los conocimientos especializados necesarios.
La amenaza de la IA en el desarrollo de armas biológicas sigue siendo limitada
Desde el punto de vista de la ejecución en el laboratorio, hoy por hoy la IA tampoco puede completar de forma autónoma los procesos pertinentes. Responsables de la empresa de biotecnología Ginkgo Bioworks señalan que, aunque la IA pueda intervenir en el flujo de trabajo experimental, sigue requiriendo equipamiento, reactivos y apoyo humano, y la propia revisión por parte de personas constituye una restricción importante. Algunos expertos añaden que, incluso si en el futuro apareciera una IA general más poderosa, los investigadores humanos podrían responder mediante el desarrollo de vacunas y sistemas de control sanitario.
También hay voces que advierten de que, a corto plazo, lo que merece mayor vigilancia no es un ataque biológico lanzado de forma autónoma por la IA, sino el uso indebido de esta por parte de actores malintencionados. Expertos en la materia consideran que, aunque los laboratorios totalmente autónomos aún no están generalizados, la IA podría reducir algunos umbrales en la integración de información, la descomposición de tareas y la asistencia a la ejecución, por lo que no debe descartarse la posibilidad de que se emplee en actividades de bioterrorismo. Otros investigadores señalan, por su parte, que las armas biológicas no son de por sí un método de ataque eficiente: sus dificultades radican en la fabricación a escala y con precisión y en el control de la diseminación, y su complejidad operativa suele ser superior a la de los métodos de ataque tradicionales.

